En el vestíbulo de un hotel, un hombre se cruza con una chica guapísima y sin querer, la golpea en un pecho con el codo.
–Discúlpeme señorita, si su corazón es tan suave como su pecho, sin duda perdonará mi torpeza.
A lo que la chica responde:
–Caballero, si su pene es tan duro como su codo, mi habitación es la 314.