Uno de suegras

Una pareja discutiendo:

-¡Tú madre tiene la culpa de todo!
-Lo que pasa es que tú no quieres a mi madre.
-¿Qué yo no quiero a tú madre? ¡Si la quiero tanto como a la cerveza!
La mujer, consciente de que su marido se pirra por la cerveza, pregunta:
-¿De verdad quieres tanto a mi madre?
-Sí, tanto como a la cerveza. La quiero fría, con la boca abierta y echando espuma.

Chistes de suegras

¿Cómo se declara el acusado?
–Inocente Señoría.
–¿Su suegra se ahogó y usted no hizo nada?
–Yo sólo oía «Sálvame, sálvame».
–Y usted que hizo?
–Pues ponerle Telecinco.

¿En qué se parece una suegra a un nubarrón?
En que cuando se marchan se queda una buena tarde.

–Buenos días. Le llamamos por si quiere cambiar de compañía.
–Pues sí, ahora que lo dice, sí…
–¿Con quién está ahora?
–Con mi suegra.

–¡Aaaaarriba, aaaabajo…al centro… y pa dentro!!!
–¡Manolo! ¿Era necesario ese numerito para meter a mi madre en el nicho?
–¡Alegría, coñoooo!

Chiste: El entierro de la suegra

Un hombre ve un cortejo fúnebre y se da cuenta que el ataúd lo llevan de costado. Se acerca a un conocido que va detrás del ataúd y le pregunta que a quién llevan a enterrar.
-A mi suegra«, dice el amigo.
¿Y por qué de costado?
Susurrando en voz baja, el amigo le contesta:
-Cállate, si la ponemos boca arriba empezará a roncar y puede despertarse…

Chiste: el entierro de una madre

Una pareja viaja a Israel de vacaciones con la madre de ella; durante el viaje ésta muere. Ante tal suceso, y ya que están allí, la hija propone enterrar a su madre en Israel, ya que su madre era muy creyente y cree que le gustaría ser enterrada en tierra santa.
El marido dice: No, de ninguna manera, a tu madre la llevamos a España.
La hija insiste: Pero a ella le encantaría. ¿Por qué te empeñas en que la enterremos en España?
Y responde el marido: Porque aquí en Israel enterraron a Cristo, y a los tres días resucitó y no quiero arriesgarme que suceda lo mismo con tu madre.

Chiste: paliza a la suegra

Le comenta un amigo a otro:
-Iba ayer paseando con mi suegra cuando de repente dos hombres enormes la cogieron y empezaron a darle una brutal paliza.
-¿Y tú que hiciste?
-Me aparté, ¿que otra cosa podía hacer?
-¿Y por qué no interviniste?
-¡Ahhh no! ¡Sería un abuso pegarle a la vieja entre los tres!