Un grupo de monjas va pasando por delante de San Pedro para entrar al cielo. Entonces éste le pregunta a la primera,
– Hermana Verónica, ¿Ha tocado usted un miembro masculino alguna vez?
Ella le contesta que sí, pero que sólo lo tocó con un dedito.
– Pues hermana, lávese el dedo aquí en el agua bendita, y luego entra.
A la segunda monja le hace la misma pregunta, y ella le responde que sí pero sólo con la mano.
– Entonces… Hermana Gertrudis, lava la mano en el agua bendita, y entra.»
De pronto llega corriendo y empujando la hermana Maripuri y se coloca al frente de la fila.
– ¿Por qué tanto apuro, hija mía?», le pregunta San Pedro.
Y la hermana responde:
– Porque si tengo que hacer gárgaras con esa agua bendita, quiero hacerlo antes de que la hermana Remigia se lave el culo.
Chistes de monjas
Chiste: Monja en el ginecólogo
Una monja preocupada por su salud, decide visitar a su ginecólogo para contarle un caso muy particular.
Y le dice a su médico:
– Doctor, creo que tengo un pequeño problema. Cuando me viene la regla, no me sale mucha sangre, pero lo más extraño es que también me salen sellos de correos por la vagina!
El médico, asombrado, exclama:
– Querida hermana, eso es imposible, a no ser que usted sea un fenómeno de la naturaleza. Sólo queda una solución, que lo compruebe por mí mismo! Desvístase, hermana, y recuéstese sobre la mesa para que le pueda examinar.
El médico se acerca a la monja, examina la vagina y de repente empieza a reirse hasta salirle las lágrimas.
La monja, muy preocupada, pregunta:
– ¿Qué pasa?
A lo que el médico contesta:
– Hermana, esto no son sellos de correos… Son etiquetas adhesivas de una marca de plátanos!!!!
Chiste: La monja y el taxista
Una monja se sube a un taxi en plena noche. El taxista durante todo el camino la mira por el retrovisor y cuando ella se da cuenta, le pregunta:
–Hijo… ¿Qué miras?
-Perdón madre, me da mucha vergüenza decírselo, no quisiera ofenderla…
–Pero hijo mío, en mi vida he visto muchas cosas y no creo que puedas decirme algo que me pueda ofender.
–Verá. es que toda mi vida he tenido la fantasía de que una monja me haga sexo oral.
La monja se queda pensativa y luego dice:
–Pues… no sé, si fueras católico y soltero…
A lo que el taxista responde emocionado:
–¡Sí, soy católico y soy soltero!
La monja, sin argumentos, acepta la propuesta del taxista.
Se meten en un callejón y la monja se la chupa. Cuando han terminado, el taxista empieza a llorar y la monja le pregunta:
–Per hijo, ¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras?
–¡Perdóneme madre, he pecado! Soy judío y estoy casado.
–No te preocupes, yo soy gay, me llamo Arturo y voy a una fiesta de disfraces………
El chiste de las monjas esperando entrar al cielo
La fila de monjas esperando entrar al cielo va pasando por el guardián San Pedro.
A la primera San Pedro le pregunta:
– Hermana Inés, ¿ha tocado Ud. un miembro masculino alguna vez?
Contestó ella que sí, pero solo lo toco con un dedito.
– «Pues Hermana, lava aquel dedo aquí en el agua bendita, y entra»…
Llega la segunda monja y San Pedro le hace la misma pregunta…
– «Pues sí» responde la Hermana Dolores, «lo frote con la mano»
Le habló San Pedro:
– Hermana Dolores, lava la mano en el agua bendita y entra.

De pronto llega corriendo y empujando la Hermana Cantalicia y se mete al frente en la fila.
– ¿Por qué tanto apuro hija mía? Le pregunta San Pedro.
– Pues si tengo que hacer gárgaras con esa agua bendita quiero hacerlo antes de que la Hermana Pilar se lave el culo.
Chiste: Las monjas y las velas
En un convento una monja le dice a la madre superiora:
-Madre, estoy embarazada. Y la madre superiora le dice:
-No te preocupes hija, tienes a tu hijo y dentro de 2 años regresas.
A los pocos días llega otra monja y le dice a la madre superiora:
–Madre, estoy embarazada. La madre le propone la misma solución que a la monja anterior.
Igual ocurre con varias monjas más.
Un día, la madre superiora convoca a una reunión y les dice:
-Hijas, por problemas ajenos a mí, me voy a tener que retirar por dos años, pero les prometo que cuando regrese voy a descubrir quién es el que está poniendo semen en las velas.
Chiste: Una monja con hipo
Una monja va al médico con un prolongado ataque de hipo.
–Doctor, tengo un ataque de hipo desde hace un mes que no me deja vivir. No duermo, no como, ya me duele el cuerpo de tanto movimiento compulsivo involuntario.
–Tiéndase en la camilla, hermana, que la voy a examinar – dice el médico -.
Hermana, está usted embarazada.
La monja se levanta y sale corriendo de la consulta con cara de pánico.
Al rato, el médico recibe una llamada de la madre superiora del convento:
–Pero Doctor, ¿qué le ha dicho a la hermana María?.
–Verá madre superiora, como tenía un fuerte ataque de hipo, le di un susto para que se le quitara y supongo habrá surtido efecto ¿no?.
–Sí, a la hermana María se le ha quitado el hipo, pero el cura se ha tirado del campanario.
Chiste de una monja en el ginecólogo
Una monja preocupada por su salud, decide visitar a su ginecólogo para contarle un caso muy particular.
Y le dice a su médico:
– Doctor, creo que tengo un pequeño problema. Cuando me viene la regla, no me sale mucha sangre, pero lo más extraño es que también me salen sellos de correos por la vagina!
El médico, asombrado, exclama:
– Querida hermana, eso es imposible, a no ser que usted sea un fenómeno de la naturaleza. Sólo queda una solución, que lo compruebe por mí mismo! Desvístase, hermana, y recuéstese sobre la mesa para que le pueda examinar.
El médico se acerca a la monja, examina la vagina y de repente empieza a reirse hasta saltársele las lágrimas.
La monja, muy preocupada, pregunta:
– ¿Qué pasa?
A lo que el médico contesta:
– Hermana, esto no son sellos de correos… Son etiquetas adhesivas de una marca de plátanos!!!!
