En un convento una monja le dice a la madre superiora:
-Madre, estoy embarazada. Y la madre superiora le dice:
-No te preocupes hija, tienes a tu hijo y dentro de 2 años regresas.
A los pocos días llega otra monja y le dice a la madre superiora:
–Madre, estoy embarazada. La madre le propone la misma solución que a la monja anterior.
Igual ocurre con varias monjas más.
Un día, la madre superiora convoca a una reunión y les dice:
-Hijas, por problemas ajenos a mí, me voy a tener que retirar por dos años, pero les prometo que cuando regrese voy a descubrir quién es el que está poniendo semen en las velas.