Chiste: el cortacesped

Hacía tiempo que se había averíado el cortacesped eléctrico y mi mujer me insistía en que lo arreglara. Pero nunca tenía tiempo o lo dedicaba a otras cosas.
Un día llego a casa y encuentro a mi mujer recortando el césped, que estaba muy alto, con las tijeras de costura.
Entré en la casa y salí con su cepillo de dientes, se lo entregué y le dije:
–“Cuando termines con el césped, podrías también barrer el porche».
No recuerdo más. Los médicos dicen que volveré a andar, pero que cojearé el resto de mi vida!!!!!