En mitad de la noche, Pepito se levantó a por un vaso de agua. Cuando pasaba por la habitación de sus padres escuchó muchos quejidos y suspiros; se asomó y sorprendió a sus padres haciendo el amor. Antes de que su padre pudiera reaccionar, Pepito grita:
-“¡Bravo, el juego de montar a caballo! ¿Puedo montarme en tu espalda, papá?”
Contento porque el chico no hiciera preguntas indiscretas y viendo, además, la oportunidad de seguir en lo suyo, el papá acepta. Pepito saltó sobre su espalda y empezó a cabalgar muy contento. Pronto la mamá de Pepito comenzó a jadear y a hacer ruidos extraños. Entonces Pepito advierte:
-“¡Cuidado papá, ésta es la parte en la que el lechero se emociona demasiado y me tira!”