Un hombre todos los días iba al mismo bar, pedía tres cervezas, se las tomaba y se iba.
El camarero, picado por la curiosidad, un día le pregunta:
– Perdón caballero, pero… ¿Por qué siempre se pide y se bebe tres cervezas?
+ Verá, yo siempre venía con otros dos amigos, pero se tuvieron que ir a trabajar fuera, y en su memoria sigo pidiendo las cervezas de los tres.

Resuelta la duda del camarero, fueron pasando los días y el señor seguía yendo al bar y pidiendo sus tres cervezas, hasta que un día pidió sólo dos.
– ¡Huy! -le dice el camarero- ¿Cómo que sólo dos cervezas? ¿Ha ocurrido algo?
+ ¡Nada! Es que yo he dejado de beber.