
– ¡Patxi, me han contao que te han tocao cien millones a la lotería!
– Bahh, lo que jugaba…
Se encuentran dos amigos que hacía tiempo que no se veían y le pregunta uno a otro:
– Oye, ¿aún juegas al tenis con Antonio?
– Vamos a ver… ¿ Tú jugarías al tenis con una persona que te ha robado el coche, te ha puesto los cuernos con tu mujer, te debe cinco millones de pesetas y se acuesta con tu hija?
– No, claro que no.
– Pues Antonio tampoco.
Esto es una mujer que va a Ikea a comprar un armario. Para que le saliera más barato lo compra desmontado, para montarlo ella en casa.
Llega a su casa, lo monta y le queda perfecto, pero en ese momento pasa el metro (vive justo encima de la estación de Paseo de Gracia) y el armario cae desmontado al suelo provocando un gran ruido.
Mosqueada, lo vuelve a montar, vuelve a pasar el metro y el armario se cae a trozos de nuevo… A la tercera, mosqueada, llama a Ikea, explica el problema y le dicen que le envían un técnico.
Llega el técnico, monta el armario, queda de narices. Pasa el metro y ¡Brruuuuummmmm!, el armario se desmonta otra vez.
Finalmente le dice a la señora:
– Mire, lo monto otra vez, me meteré dentro y cuando pase el metro, desde dentro, veré mejor por dónde cae.
Lo monta, se mete dentro y justo en ese momento llega el marido de la mujer:
– Cariño, ¡qué armario tan bonito!
Abre la puerta, ve al instalador, y le dice:
– Y, usted , ¿qué hace aquí?
– Pues mire, le voy a decir que he venido a follarme a su mujer, porque si le digo que estoy esperando el metro, no se lo va a creer…
Seguidamente, unos cuantos chistes graciosos para echar unas risas.

Un gnomo va a una farmacia.
-¿Me da una caja de condones?
Farmacéutico: ¿Control?
Gnomo: ¡No, no! ¡Sin troll!
Adoro los mensajes de voz.
Yo los detesto.
Sí, esos también molan.
El niño le pregunta a la mamá:
¿Mamá, de dónde venimos nosotros?
La madre responde: Hijo, venimos de Adán y Eva.
El niño replica:
¡Mamá! En la escuela nos dicen que venimos del mono.
La madre le responde: Hijo mío, una cosa es la familia de tu padre y otra cosa es la mía.
Un hombre llega al único hotel en un pueblo y pide una habitación.
El encargado le dice que sólo tiene una cama, en un cuarto compartido, pero que nadie la quiere, porque el otro huésped ronca muy fuerte.
Muerto de cansancio el sujeto l responde que no hay problema en compartir la habitación.
A la mañana siguiente, el encargado pregunta si durmió bien.
–Perfectamente, ¡muchas gracias!
–¿Y el señor de los ronquidos?
–Nada más entrar en la habitación le di un beso en la mejilla y una palmadita en la nalga. Se pasó toda la noche con los ojos abiertos y con el culo pegado a la pared!!!!
Una gitana entra en una farmacia y pide un frasco de Frecuencia. La farmacéutica extrañada le dijo:
-En 30 años de profesión nunca he oído ese producto. ¿Es algún tipo de perfume nuevo?
La gitana respondió:
-¡Y yo que sé! ¡El ginecólogo fue el que me dijo que me lavara el chocho con Frecuencia!
-Cariño, cuando hablas me recuerdas al mar.
–Qué bonito mi amor!!! No sabía que te impresionaba tanto.
–No me impresionas… me mareas!!!
¿Cómo te reconoceré?
Mido 1,60 y peso 58 kg. ¿Y yo a ti?
Llevo un metro y una báscula.
Un gorrión de Bilbao que sobrevuela la carretera. En esto que pasa una moto y le da un golpe sin querer con el casco.
El motorista se da la vuelta y tras ver que el gorrión aun respiraba se compadece y lo lleva a casa. Lo mete en una jaula, aun inconsciente y le coloca un poco de agua y un poquito de pan.
El tío se marcha a trabajar y lo deja allí inconsciente. El gorrión comienza a volver en si y medio atontado mira a su alrededor, ve el pan, ve el agua, ve que está rodeado de barrotes, se lleva las alas a la cabeza y grita:
– “¡¡¡Cagoenlahostia!!!, que me he cargao al de la moto!.
Un grupo de viejos amigos cuarentones discuten una y otra vez sobre el lugar donde deben quedar para cenar. Finalmente acuerdan que deberían encontrarse en “El Restaurante de la Pepi”, porque las camareras lucen generosos escotes y bellos pechos.
10 años más tarde, ya con los 50, deciden organizar otra cena y vuelven a discutir una y otra vez sobre dónde deberían hacer la reserva. Finalmente acuerdan que deberían cenar en “El Restaurante de la Pepi”, porque se come muy bien y la carta de vinos es muy digna.

10 años después, ya sesentones, deciden organizar otra cena y vuelven a discutir una y otra vez sobre dónde deberían hacer la reserva. Finalmente acuerdan que deberían cenar en “El Restaurante de la Pepi”, porque se puede cenar, hablar a la vez tranquilamente y no se permite fumar.
10 años más tarde, con 70 años, deciden organizar otra cena y vuelven a discutir una y otra vez sobre dónde deberían hacer la reserva. Finalmente acuerdan que deberían cenar en “El Restaurante de la Pepi”, porque el restaurante tiene rampa para sillas de ruedas y hasta tienen un ascensor.
10 años más tarde, octogenarios todos, deciden organizar otra cena y vuelven a discutir una y otra vez sobre dónde deberían hacer la reserva. Finalmente acuerdan que cenar en “El Restaurante de la Pepi” es una idea excelente ya que nunca han estado antes allí.
España retratada en la fábula de la carrera de canoas.

Dos empresas, una española y la otra japonesa, se retan a una carrera anual de canoas cuyos equipos respectivos estarían formados por 8 hombres.
Tras duras semanas de entrenamiento, los japoneses ganaron la carrera por un kilómetro de ventaja.
El Director General de la empresa española decidió que ganarían al año siguiente y creó un grupo de trabajo para analizar el problema.
Después de varios estudios, el grupo descubrió que los japoneses tenían siete remeros y un capitán. Y los españoles, siete capitanes y un remero.
A raíz de eso, el Director General tuvo la brillante idea de contratar a una empresa para analizar la estructura del equipo. Tras largos meses de trabajo, los especialistas llegaron a la conclusión de que el equipo tenía capitanes de más y remeros de menos. Había que cambiar la estructura del equipo.
El equipo estaría ahora compuesto por cuatro capitanes, dos supervisores, un jefe de supervisores y un remero. Se le daría especial atención al remero. Tendría que ser el más cualificado, motivado y consciente de sus responsabilidades.
Al año siguiente los japoneses ganaron por dos kilómetros de ventaja. Se despidió al remero por su mal desempeño.
A los demás componentes del equipo se les otorgó un suculento premio en metálico durante una multitudinaria cena homenaje, por la gran motivación que intentaron infundir en el equipo.
El Director General preparó un informe de la situación, donde quedó demostrado que: la táctica fue la adecuada. La motivación era buena. Sin embargo, el material debería ser mejorado. Hay que cambiar la canoa.
Una famosa modelo toma un avión a Nueva York con un pasaje en clase turista.
Cuando llega al avión busca su asiento y de repente se encuentra con los asientos de primera clase. Viendo que estos son mucho más grandes y cómodos decide sentarse en el primer asiento vacío que encuentra.
La azafata revisa su billete y le dice a la chica que su asiento es de clase turista. La modelo responde:
– Soy modelo y famosa y voy a sentarme aquí hasta llegar a Nueva York.
Frustrada la azafata va a la cabina y le informa al capitán del problema. El capitán va a hablar con la modelo y le confirma que su asiento es de clase turista. Ella responde:
– Soy modelo y famosa y no voy a moverme de aquí hasta llegar a Nueva York.
El capitán no quiere causar problemas con lo que se retira a la cabina para comentarle el problema al copiloto.
El copiloto le dice que como tiene una novia modelo y famosa sabe cómo manejarlas y él se hará cargo del problema. Con lo que va a ver a la modelo y le susurra algo al oído….
Ella inmediatamente se levanta, dice muchísimas gracias y se va a sentar a su asiento de clase turista. El piloto y la azafata, quienes estaban observando alucinados la escena, corren a preguntarle al copiloto que le había dicho a la chica para convencerla.
El copiloto les dice:
– Simplemente le informe que los asientos de primera clase no van a Nueva York.
Juan está trabajando en su jardín cuando se da cuenta de que llega un nuevo vecino a la casa de al lado.
Juan, curioso, se acerca y el nuevo vecino amablemente se presenta:
-Hola, buenos días, soy Miguel su nuevo vecino. Soy profesor de Universidad.
-Juan: ¡Ah! profesor en la Universidad ¿y de qué?
-Miguel: Soy profesor de la facultad de Filosofía, doy clases de deducción empírica.
-Juan: Deducción Empírica… ¿Qué es eso?
-Miguel: Bien, déjeme que le ponga un ejemplo. Veo que tiene una casita para el perro. Deduzco que tiene un perro. Si tiene un perro es probable que tenga hijos. Si tiene hijos es normal que tenga esposa. Si tiene esposa se deduce que usted es heterosexual.
-Juan: ¡Eso fijo, ha acertado!
Se despiden y Juan se va a hablar con José, vecino del otro lado de la casa, que también se había fijado en el nuevo vecino.
-José: Tenemos nuevo vecino. Parece que tiene buena pinta, ¿en qué trabaja?
-Juan: Es profesor en la facultad de Filosofía, da clases de Deducción Empírica.
-José: ¿Deducción Empírica? ¿Qué es eso?
-Juan: Voy a ponerte un ejemplo: ¿Tienes perro?
-José: Ya sabes que no.
-Juan: ¡Pues entonces eres maricón!