Chiste: el juego de montar a caballo

Pepito se levanta en mitad de la noche a por un vaso de agua. Cuando pasa por la habitación de sus padres escucha muchos quejidos y suspiros; se asoma y sorprende a sus padres en pleno coito. Antes de que su padre pudiera reaccionar, Pepito grita: “¡Bravo, el juego de montar a caballo! ¿Puedo montarme en tu espalda, papá?” Contento de que Pepito no hiciera preguntas indiscretas y viendo, además, la oportunidad de seguir en lo suyo, el papá acepta. Pepito saltó sobre su espalda y empezó a cabalgar muy contento. Pronto la mamá de Pepito comenzó a jadear y a hacer ruidos extraños. Entonces Pepito advierte: “¡Cuidado, papá, ésta es la parte donde el lechero se emociona demasiado y me tira!”

El chiste del arrepentido en el confesionario

Un hombre entra al confesionario en una Iglesia:
– Padre, me quiero confesar.
– Si hijo, dime ¿Cuáles son tus pecados?
– Padre… he sido infiel a mi esposa, soy productor de cine, la semana pasada me acosté con Jennifer López, y esta semana he tenido una orgia súper ardiente con Cameron Díaz y Angelina Jolie a la vez.
– Lo siento hijo, pero no te puedo absolver.
– Pero… ¿Por qué no, Padre? Si la misericordia de Dios es infinita!
– No jodas!!, ni Dios ni yo te vamos a creer que estas ARREPENTIDO!!!!

Psicología vs Derecho

Llega un joven a la biblioteca de la Universidad que estaba repleta de gente… Encontró un lugar al lado de una llamativa rubia y le preguntó en voz baja:

-Está ocupado? Te importa si me siento a tu lado?

La chica le respondió en voz alta:

-¡No quiero pasar la noche contigo!!!

Todos los estudiantes que estaban en la biblioteca clavaron su vista en el joven, quien muy avergonzado se retiró a otra mesa, que también tenía un asiento libre. Después de unos minutos, la chica se encaminó a la mesa del joven y le dijo:

-Estudio Psicología y sé perfectamente en lo que piensan los hombres. Te hice sentir avergonzado ¿verdad?

El joven le contestó en voz muy alta:

-“Queeee….50.000 el anal???? ¡¡¡Es carísimo, estás loca!!!”

Todo el mundo en la biblioteca clavó la vista en la rubia que estaba en shock y no sabía qué hacer. Quería que la tierra se la tragara. Entonces el joven le susurró al oído:

-“Yo estudio Derecho… y sé como hacer que una persona parezca culpable”