Groucho Marx, genio del humor. Frases y vídeos

Julius Henry Marx, Groucho Marx (New York 2/10/1890-Los ángeles 19/8/1977), judío de ascencendencia alemana, es uno de los mayores genios del humor de la historia. Junto a sus hermanos (Chico, Harpo y Zeppo), escribió y protagonizó meorables películas: Sopa de Ganso, Una noche en la ópera, Un día en las carreras, Los hermanos Marx en el Oeste, etc.

Hermanos MarxCómico agudo, ocurrente y divertidísimo en su faceta de actor,  no lo es menos en la de escritor, ya sea en alguno de sus libros, en los diálogos de sus películas o en respuestas al ser entrevistado, Groucho Marx ha dejado una colección de frases para la posteridad.

Frases de Groucho Marx, no por sabidas y leídas por casi todos, menos hilarantes.

Groucho-1-Debo confesar que nací a una edad muy temprana.
-Recordad que estamos luchando por el honor de esa mujer, lo que probablemente es más de lo que ella hizo jamás.
-Partiendo de la nada alcancé las más altas cimas de la miseria.
-Citadme diciendo que me han citado mal.
-El matrimonio es una gran institución. Por supuesto, si te gusta vivir en una institución.
-La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.

Es mejor estar callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente.
-Bebo para hacer interesantes a las demás personas.
-Sólo hay una forma de saber si un hombre es honesto: preguntárselo. Y si responde “sí”, sabes que es un corrupto.
-¿Que por qué estaba yo con esa mujer? Porque me recuerda a ti. De hecho, me recuerda a ti más que tú.
-Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota. Pero no se deje engañar. Es realmente un idiota.
Nunca olvido una cara. Pero en su caso, estaré encantado de hacer una excepción.
-Claro que lo entiendo. Incluso un niño de cinco años podría entenderlo. ¡Que me traigan un niño de cinco años!
-Desde el momento en que cogí su libro me caí al suelo rodando de risa. Algún día espero leerlo.
-¿Por qué debería preocuparme por la posteridad? ¿Que ha hecho la posteridad por mi?
-La justicia militar es a la justicia lo que la música militar es a la música.
La inteligencia militar es una contradicción en los términos.

-Una mañana me desperté y maté a un elefante en pijama. Me pregunto cómo pudo ponerse mi pijama.
-La televisión ha hecho maravillas por mi cultura. En cuanto alguien enciende la televisión, voy a la biblioteca y me leo un buen libro.
He pasado una noche estupenda. Pero no ha sido esta.
-¿Servicio de habitaciones? Mándenme una habitación mas grande.
-La política no hace extraños compañeros de cama. El matrimonio sí.
El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla, está hecho.
-Fuera del perro, un libro es probablemente el mejor amigo del hombre, y dentro del perro probablemente esta demasiado oscuro para leer.
-No puedo decir que no estoy en desacuerdo contigo.
-Detrás de cada gran hombre hay una gran mujer. Detrás de ella, esta su esposa.
El matrimonio es la principal causa de divorcio.
-Una cita a ciegas puede convertirse en un cerdo con sombrero y un bolso de mujer.
-Jamás aceptaría pertenecer a un club que me admitiera como socio.
-¿A quien va usted a creer?, ¿a mi, o a sus propios ojos?
-Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros.

-Supongo que había que inventar las camas de agua. Ofrecen la única posibilidad de beber algo a media noche sin pisar al gato.
-Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: Un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…
-Hace tiempo conviví casi dos años con una mujer hasta descubrir que sus gustos eran exactamente como los míos: los dos estábamos locos por las chicas.
-En las fiestas no te sientes jamás; puede sentarse a tu lado alguien que no te guste.
He disfrutado mucho con esta obra de teatro, especialmente en el descanso.
-Lo malo del amor es que muchos lo confunden con la gastritis y, cuando se han curado de la indisposición, se encuentran con que se han casado.
-Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no los conozco muy bien.
-¿Pagar la cuenta?… ¡Qué costumbre tan absurda!
-Nunca voy a ver películas donde el pecho del héroe es mayor que el de la heroína.
Me casé por el juzgado. Debería haber pedido un jurado.
-Es usted la mujer más bella que he visto en mi vida… lo cual no dice mucho en mi favor.

groucho_marx_grayscale-Hasta luego cariño… ¡Caramba!, la cuenta de la cena es carísima… ¡Es un escándalo!… ¡Yo que tú no la pagaría!
-Señorita… envíe un ramo de rosas rojas y escriba “Te quiero” al dorso de la cuenta.
-El verdadero amor sólo se presenta una vez en la vida… y luego ya no hay quien se lo quite de encima.
-No piense mal de mí, señorita. Mi interés por usted es puramente sexual.
-Oh! Nunca podré olvidar el día que me casé con aquella mujer… Me tiraron píldoras vitamínicas en vez de arroz.
-¿Quiere usted casarse conmigo? ¿Es usted rica? Conteste primero a la segunda pregunta.
-Cásate conmigo y nunca más miraré a otro caballo.
-¡Cavar trincheras! ¡Con nuestros hombres cayendo como moscas! No tenemos tiempo para cavar trincheras. Las tendremos que comprar prefabricadas.
-Oiga mozo, ¿y no sería más fácil que en lugar de intentar meter mi baúl en el camarote, metiera mi camarote dentro del baúl?
-Que de le den el 10% de mis cenizas a mi promotor artístico.

Para concluir, unos vídeos de memorables escenas de películas de los Hermanos Marx.

La escena del camarote (Una noche en la Ópera)

La Cena…(Una noche en la Ópera)

La parte contratante…(Una noche en la Ópera)

Más madera (Los Hermanos Marx en el Oeste)

Regalar libros, una mala costumbre

Hoy a muchos de vosotros puede que os hayan regalado algún libro. Mal, muy mal. Una fea y mala costumbre. En el blog Un libro al día, nos da las diez razones para no regalar libros. Con humor y mucha ironía, estas son:

100mejores

  1. Ocupan sitio, mucho sitio, demasiado sitio, porque una vez que te compras (o te regalan) un libro te entra la obligación de acompañarlo con otros, y ya sabemos que hoy en día no hay quien pueda permitirse tener una biblioteca. Cuando alguien te regala un libro, sientes, inevitable e inconscientemente, que eres pobre, que tu casa es pequeña y que deberías hacer más ejercicio (esto no está relacionado, pero también lo sientes, por alguna razón).
  2. Exigen tiempo. Si le regalas a un libro a alguien, en realidad, aunque no lo sepas, estás insinuando que le sobra el tiempo, que es un ocioso, un vago, un diletante. Que es, en una palabra, un desgarramantas.
  3. Son caros. No tan caros como los juegos de Xbox pero poco les falta. Una novedad puede costarte 18€-20€. ¿Tú sabes la de regalos más pequeños y resultones que puedes comprar con ese dinero en un todo-a-un-euro-24-horas? ¿Por qué quedar bien con una persona, cuando puedes salir del paso con cinco?
  4. Contienen ideas raras. Y si lees, llegará un momento en que no podrás saber qué ideas son tuyas y cuáles son de los libros, qué es realidad y qué es ficción. Mira lo que les pasó a don Quijote y a Madame Bovary (por cierto, ¿don Quijote y Madame Bovary son reales?). Jack el destripador leía mucho, yo no quiero decir nada…
  5. No tienen botones ni luces. Sobre todo si tus regalados son niños, ni se te ocurra comprarles un libro. No hacen ruido, no tienen luces de colores, no se mueven solos… Y lo peor de todo, no tienen botones que se puedan apretar fuerte fuerte hasta romperlos. ¿Ereaders? ¿Erredequé?
  6. No hay quien acierte. Sí, tu prima la de Amoroto pondrá cara de sorpresa e ilusión cuando abra su paquete y se encuentre con las obras completas de Clarice Lispector, pero cuando llegue a casa y empiece a hojearlas, se quedará con la idea de que eres un pervertido, un disléxico, o las dos cosas juntas. ¿Por qué no regalar cosas que le gustan a todo el mundo? ¿Como una cabra? Perdón, ¿una barca?
  7. Te pueden dejar ciego. No hay nada que canse más la vista que los libros, si exceptuamos los ordenadores, la televisión, las videoconsolas y el aire acondicionado. Y mirar mucho tiempo fijamente al sol. Nada. Yo mismo tengo que llevar gafas por culpa de los libros. No, no, no, eso otro es una leyenda urbana. Es por los libros.
  8. Son feos. Bueno, los hay bonitos, pero el 99% de los que se publican son feos. Rectangulares, seriotes, ladrilláceos. Y ya si los abres, ni te cuento: todo en blanco y negro, sin dibujitos… que no pegan con nada…
  9. Los escribe gente rara y que, por lo general, no sale en la tele. Consejo suplementario: si vas a regalar un libro, si no te queda más remedio que regalar un libro, asegúrate de que esté escrito por alguien que sale en la tele. Son los únicos que merecen la pena.
  10. Hacen pensar. Esta es la razón final, la definitiva, la peor de todas. Cuando le regalas un libro a alguien (parafraseando a Cortázar), no le estás regalando un libro: le estás haciendo una putada. Porque en ese libro se hablará de cosas; de cosas en las que, a lo mejor, no habrá pensado nunca antes. Y eso es algo terrible: le entrarán dolores de cabeza y perderá la ilusión por la vida. Si regalas un libro a una persona, no te extrañe verle después caminando por el parque vestido de negro y hablando con las abubillas. Y será culpa tuya.